"Pietà" - Paul Fryer, 2006.
Jis y Ari Volvochich lo ilustraron muy bien "Para hacer un mártir hay que empezar por los clavos" (2011, p.67) y es que es imposible negar que en nuestros días la tragedia se convierte en un buen sacrificio, el castigo aparenta ser merecido y el dolor entre más puro reditúa más. No se puede ser santo hasta que no se esté muerto, entonces ¿cuántos mártires cuesta la entrada al cielo?
Cinga.

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